Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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EL ESLABÓN MÁS DÉBIL

Por los frutos se conoce al árbol. A comienzos de 2001 se malgastaron 13 millones de pesetas en un fallido intento de adecentar la ribera del río entre La Playa y el puente de Los Llanos (el único efecto que hoy se puede apreciar de aquellas obras, es que donde antes había una senda viciosa hoy hay dos), con un absurdo proyecto cuya ejecución se adjudicó a una humilde empresa local. Los trabajos se acabaron, y el Ayto. firmó su recepción a la dirección de la obra. Pero como la Alcaldesa no quedó satisfecha del resultado, se negó a pagar a la empresa que los había ejecutado. Esta humilde empresa, que tuvo que asumir importantes imprevistos que en modo alguno le eran atribuibles, no tenía ninguna culpa, ya que los ejecutó de acuerdo con lo que paso a paso se le había ordenado; pero... era el eslabón más débil de la cadena. No poder cobrar fue, para ella, un grave quebranto: tuvo que pedir un crédito de 7 millones para poder hacer frente al pago de los materiales, y para conseguir que el Ayuntamiento le pagara se vio obligada a contratar un abogado. Tardó año y medio en cobrar, y, para más recochineo, hasta el pasado enero no se le devolvió la fianza que había depositado.


Caminos viciosos en Los Llanos, el 26 de febrero de 2003
Caminos viciosos en Los Llanos, el 26 de febrero de 2003.

Todos recordamos los fallos que se detectaron en el frontón Remontival. Algunos, los de menor importancia, y debidos a la ejecución de las obras, se subsanaron. El más importante; el que reduce el aforo del local por impedir a un importante número de espectadores ver la cancha, permanece. Este importante fallo se debe al proyecto y, en consecuencia, su reparación debe corresponder al técnico que lo proyectó o al seguro que le cubre; pero la Alcaldesa sabrá el motivo por qué no ha exigido su reforma ("no es la única obra mal ejecutada", vino a decir el concejal de Deportes. Ya se sabe: mal de muchos...) Los pequeños defectos de ejecución fueron repetidamente aireados, sin haber tenido la cortesía de haberlos comunicado previamente a una constructora que no estaba para bromas: acababa de salir de una suspensión de pagos y este vapuleo municipal le perjudicaba considerablemente. La constructora era, también en este caso, el eslabón más débil.

En el verano de 2001, una viuda de más de ochenta años camina por Inmaculada. Los pivotes que cierran el paso en Baja Navarra están apoyados sobre la pared y, debido al temblor producido por el martillo neumático de unas obras de canalización, un pivote cae y golpea a la anciana en la pierna. Esta tiene que recibir atención médica, se ve imposibilitada para ejercer su actividad normal, en su vida diaria tiene que ser ayudada por familiares y vecinos, y su salud queda para siempre afectada. Reclama daños al Ayuntamiento, y la Alcaldía, mediante Decreto, le indemniza con 35.000 ptas. (¡qué poco debe valer para ella la salud del pobre!) La viuda, no satisfecha con la indemnización, acude a un abogado de oficio y presenta una demanda ante el TSJN. Este tribunal acepta la demanda y condena al Ayto. a abonarle 396.000 ptas. El dinero, para más INRI, no debe pagarlo el Ayto., sino de la compañía de seguros que tiene contratada. También en este caso, la viuda era el eslabón más débil.

Una persona decide arriesgarse y abrir una tienda de artículos de temporada. Alquila un local, compra el género y, esperando esperando a que el Ayto le dé permiso de obra, tiene que ver como avanza la temporada sin poder levantar la persiana. Todos los comienzos son difíciles; para ella son mucho más difíciles. Ella también es un eslabón débil.

Nota: esta colaboración se publicó en el suplemento Merindad de Estella, de Diario de Noticias de Navarra, el sábado 17 de mayo de 2003.

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